Saúl Wade: robándole a los empleados municipales

* Retraso en el pago de nómina  * Becas que no llegan  * Viola contrato colectivo   * Felpa al gobernador  * Beatriz Pagés quiere que se vaya * Terapia intensiva a Javier Duarte  * Revierte tribunal cargo a Moctezuma  * El OPLE es un asco  * No se da baños de pueblo Cristina  * Que le aprenda a Lu-pilla  * Mariachi para Adriana  * Festejo a la señora de los contratos

L’enfant terrible ya no sabe qué es real y qué no. El poder embrutece. Así como le roba al gobierno federal, como lo engaña y lo burla, Saúl Wade embiste al sindicato de empleados municipales de Minatitlán, atropella derechos laborales, retrasa el pago de nómina y hasta se engulle las becas escolares.

Su fin es desmantelar a la parte sindical reteniendo o disponiendo de los dineros del personal del ayuntamiento, maniobrando contra su líder, Andrés Santos Escandón, obvia la intención: llevarlo a un escenario de crisis.

Dirime fuerzas el tesorero-alcalde con el dirigente sindical, suponiendo que si lo hiciera caer, tendría vía libre para despedir personal, reducir salarios, cancelar prestaciones y beneficios de ley, e imponer un sindicato a modo, charro como el de petroleros, sometido y diezmado como la Sección 10 que tiene a su merced papá cacique, Jorge Wade González, el caduco dirigente que por cierto dos veces fue derrotado por el voto popular.

Voraz Saúl, quiere al sindicato de empleados municipales a sus pies, controlable incluso más allá de su gestión como tesorero. O sea, el terrible Saúl quiere ser el poder tras el trono ad perpetuam, sean quienes sean los próximos alcaldes.

Hay por lo menos 13 violaciones a la relación contractual, que van desde la retención de salario y su pago extemporáneo al personal del ayuntamiento, hasta el ocultamiento de la partida para becas escolares.

Supone Saúl Wade que puede tratarlos como al ORFIS o a la Auditoría Superior de la Federación, engañando y maniobrando, torciendo la ley.

En un documento interno, acusa la parte sindical una sistemática violación a las condiciones generales de trabajo, pagando salarios tres y hasta seis días después de la quincena; no reconociendo seguros de vida de trabajadores y negando el pago a sus familiares; resistiéndose a pagar la prima de antigüedad a familiares de trabajadores fallecidos o de quienes ya pretenden jubilarse; retención de becas a hijos de trabajadores o a trabajadores que estudian, no pago de viáticos a trabajadores que laboran en el área rural, a razón de 130 pesos diarios.

Acusa el documento que no reconoce la personalidad de los representantes sindicales; desde hace seis años no se les dota de uniformes de campo a los trabajadores que laboran en el área rural; pretende reducir salarios, quinquenios, trabajo insalubre; intenta reducir aguinaldo y vacaciones.

“No quiere cumplir con el pago del incremento salarial del año 2016”, agrega el informe. “No reconoce la antigüedad ni firmar los nombramientos de los socios que ingresaron por la jubilación de los trabajadores y que ocupan la plaza que dejaron al jubilarse”.

Y señala:

“No quiere efectuar el pago del 12% de los socios de nuevo ingreso al Instituto de Pensiones del Estado, para cotizar y cumplir con la Ley del IPE”.

Activado el detonante, no tarda en estallar la bomba en el ayuntamiento de Minatitlán. Agravian el alcalde real, Saúl Wade León, y el alcalde títere, Héctor Damián Cheng Barragán, al personal sindicalizado, le conculca derechos y los tiene al borde del colapso, sobre todo en el filo del abismo, a medio paso de una oleada de despidos y a la pérdida de beneficios económicos suscritos por el mismo ayuntamiento.

Fabrican Saúl y Títereweng así su Waterloo, pues el sindicato de empleados municipales lo emplaza a respetar el contenido del contrato colectivo de trabajo, vigente del 1 de enero de 2014 al 31 de diciembre de 2017, o irán a huelga.

Resume el caos el periodista Jorge Luis Torres Marcos, director de Radio Sur Veracruz:

“Pero hay un asunto que le ocupa a Saulito Primero, Virrey de Minatitlán: debe someter al Sindicato Único de Empleados Municipales (SUEM), requiere adelgazar la nómina por las buenas o por las malas, en eso le van las energías, como que se apellida Wade.

“Primero filtró la nómina de todos los empleados sindicalizados, hizo valer el convenio publicitario para difundirla y ´mandó línea de que lo denostaran en columnas y notas informativas, la abyección de sus plumas llegó a casi pedir que quemaran en leña verde al dirigente del SUEM Andrés Santos Escandón.

“Después le quisieron aplicar la Pabliña o Soberaniña (especialidad de la casa) lo cual consiste en montarle un problema legal y mandarlo a detener para aflojarlo. Éste intento también fracasó.

“Así, entonces mandó a incondicionales a pretender reventarle la asamblea sindical en la que el SUEM votaría el emplazamiento a huelga. El intento resultó fallido, a pesar de lo que mandó a publicar en los medios.

“Saúl señala que en el ayuntamiento no alcanza el dinero, que por eso no hay obra, pero….. no comprueba en qué se aplicaron los $85,244,278.00 (Ochenta y cinco millones, doscientos cuarenta y cuatro mil doscientos setenta y ocho pesos) destinados a obra pública en el año 2014. Sí, en papeles lo hizo, pero no se sabe dónde están las acciones reportadas como terminadas.

“Tampoco ha sido claro el destino de los $117,034,243.04 (Ciento diecisiete millones, treinta y cuatro mil doscientos cuarenta y tres pesos 04/100) del año 2015,  más de 56 millones del FAIS debieron servir para realizar 39 obras. Los casi 61 millones del FISM-DF tendrían como destino la elaboración de 42 obras. ¿Dónde están esas 81 obras?

“Los ciudadanos de Minatitlán tampoco sabrán qué destino tendrán los $90, 073, 604.00 (Noventa millones, setenta y tres mil seiscientos cuatro pesos) que le acaban de autorizar para 54 obras y acciones en el año 2016.

“Saúl Wade ha llevado al baile a todos los regidores, ya que les ha pasado la información para aprobación y los ediles se la han autorizado, ya veremos qué consecuencias les acarrea en la revisión de la cuenta pública 2015, todos saben muy bien que muchas obras no se realizaron y que cuando se le informó de ello al títere Héctor Cheng, José Luis Benítez Parga fue corrido de manera prepotente por Saúl Wade ante el silencio de quien cobra como alcalde.

“Ahora Saúl quiere el poder absoluto, manejar todo el presupuesto a su antojo no le es suficiente, si se puede quitar de encima a los dirigentes sindicales para despedir empleados a su antojo y quitarles prestaciones, habrán más recursos económicos para disponer de ellos como lo ha hecho hasta el momento.

“En este objetivo quiere el aval de los regidores, esos mismos que firmaron el 27 de agosto de 2014 las Condiciones Generales de Trabajo y el Convenio de Adhesión con el Sindicato Único de Empleados Municipales para el período 2014-2017”.

Amplísimo, el documento detalla todos los beneficios suscritos entre ayuntamiento y sindicato, un terreno comprado o donado para construir la unidad habitacional de los empleados; el incremento salarial del 18 por ciento en varias etapas; seguro de vida por 200 mil pesos en muerte natural, 400 mil en accidente y 600 mil en accidente colectivo, pagaderos en una sola exhibición; becas escolares por 300 mil pesos anuales, que debe entregarse el 30 de enero de cada años fiscal, y mucho más.

Suscribieron el acta con la que se validó el contrato colectivo de trabajo, el entonces alcalde José Luis Sáenz Soto, hoy diputado federal, el síndico Martín Gracia y los regidores.

Grave, la atrofia mental de Saúl Wade le impide avizorar las consecuencias de sus excesos. Una chispa, por insignificante que sea, detona el polvorín. Violentar la relación laboral, retener salarios, incumplir pagos, golpetear desde las sombras, infamando y difamando, moviéndole la mano a periodistas con anhelos de prostitución, vendibles sus palabras, en lo laboral es un suicidio.

Tensa el alcalde real —porque manda no porque tenga capacidad— la relación con el sindicato de empleados municipales. Agrede violentando los beneficios de ley. Ahoga sus finanzas, irritando al trabajador, suponiendo que así podrá desmantelar la organización.

Lo demás es lo de menos: reducir salarios, cancelar prestaciones, despedir personal y sustituirlo con empleados afines.

Lleva lo charro en la sangre, linaje de líderes al servicio del poder, la estirpe del que para detentar poder y riqueza debe aplastar al trabajador.

Qué loco. Activa una bomba Saúl “L’enfant terrible”. Seguro le va a estallar.

Archivo muerto

Hace trizas Beatriz Pagés Rebollar a Javier Duarte. “El gobernador debería renunciar, ya debió haberlo hecho, no ayer ni antier, sino desde el año pasado. El gobernador ha sido frívolo en su manera de operar y cada vez que se presenta una tragedia sale con una gracejada”, le dice la ex senadora, integrante del PRI nacional. “La pregunta es ¿si el Gobernador es amigo o enemigo de los veracruzanos? Es enemigo de los estudiantes y también de los más pobres, ¡eso no es un Gobierno!”. Heredera del imperio Siempre, Beatriz Pagés habla con voz premonitoria, anticipando la tormenta que se posa sobre el gordobés. Otros más le auguran su final. Los días contados, le escribe Jenaro Villamil, reportero y analista de la revista Proceso, leído y escuchado en Los Pinos, crítico sin tregua del presidente y su círculo rojo. Lo vapulea Alfonzo Zárate, analista de Primero Noticias, el espacio de Carlos Loret de Mola, en Televisa, certero el juicio, la reflexión, la profundidad de don Alfonso. Hasta en Terapia Intensiva es estrella Javier Duarte. Demoledora la parodia, se le ve en el pabellón de los quemados, justificándose, alardeando que sus manos están limpias aunque medio planeta sabe que están puercas. Le refrescan las cifras, la deuda, el desvío, los 35 mil millones de pesos no solventados a la Auditoría Superior de la Federación, los 2 mil millones conculcados a la Universidad Veracruzana. Al final, el monigote que personifica a Javier Duarte habla incoherencias, su vida en Marte, su contacto con marcianos. Es el loco del que todos los medios de comunicación quieren escribir y de cuyo estado mental pocos advertimos, cuando nadie se atrevía a imaginarlo y menos a expresarlo… Misil sobre el OPLE de Veracruz, y más, sobre la mafia duartista que desde el órgano electoral pretende retener el poder. Revoca el Tribunal Electoral de Veracruz el nombramiento de Víctor Moctezuma Lobato como secretario general por malos antecedentes, pésimo historial y no acreditar los cinco años de antigüedad de su título profesional. Golpe demoledor a Javier Duarte, a Héctor Yunes Landa, al PRI, que cifraban su esperanza en que Moctezuma controlara la elección, vía los enlaces distritales. Golpe también a esa mediocridad y pudrición llamada Consejo General del Órgano Público Local Electoral, que una y otra vez, pese a las señales en contra que enviaban los tribunales, insistían en que el mapache Moctezuma —mapache de Javier Duarte en la elección de diputado federal en 2009, que le sirvió de plataforma para llegar a la gubernatura— se apropiara del cargo. Resolvían los tribunales que Moctezuma Lobato era inelegible, que se violaban procedimientos, y el bodrio de consejeros, salvo una que otra excepción volvía a la carga, encabezados por el nefasto José Alejandro Bonilla Bonilla, quien con toda frescura acepta carecer de experiencia en temas electorales, exhibiéndose serviles a los intereses del gordobés y su mapache incómodo. Finalmente este jueves 3 el Tribunal Electoral de Veracruz resolvió que Moctezuma no cumple con los requisitos de ley y que goza, eso sí, de un evidente desprestigio, pésima su reputación y recomendó que no se le vuelva a proponer para el cargo. Mapachismo puro en el OPLE de Veracruz, postrados de rodillas ante el gobernador Javier Duarte, aunque sin habilidad para el enjuague y la trastada. Si así se conducirá el tribunal, es explicable por qué se prendieron las alarmas en Casa Veracruz… ¿Que le dolían los pies? Puede ser. O no se quiere juntar con la chusma, como le llaman en esos niveles a los de abajo. Desde su butaca, se sopló Cristina Cházaro de Caballero Rosiñol el desfile de carnaval, ajena al andar de las comparsas, sin contacto con los danzantes, sólo el aplauso, sólo la sonrisa. Si le pasan el video, verá cómo lo hacía Lu-pilla Félix de Theurel, que sabía darse baños de pueblo, que convivía con la gente y que se metía en el ánimo de los coatzacoalquenses, y eso que ella es de Minatitlán. Lu-pilla Félix sí vende entre el populacho, pero cuando se menciona quién es el consorte, y se evocan los desplantes del esposo, la bipolaridad barbajana, se acaba la magia. Pero la primera dama de Coatzacoalcos ni se mezcló con el pueblo ni acudió a la clausura del carnavalito de quinta, como tampoco lo hizo su marido, el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. ¿Es imprudencia política? Sí y eso es como las facturas. Tarde o temprano se pagan. Es más, hasta la segunda dama se vio mejor… Ah, bueno. Se trata de que el PAN se deshaga de los panistas que aparecen en padrones de otros partidos, acusándolos de traidores, sin indagar si la afiliación fue con su consentimiento o no. Se trata de joder a los de las corrientes contrarias. De lo que no se trata es de que los panistas, por ejemplo de Coatzacoalcos, anden en abierta campaña a favor de Juan Bueno Torio cuando éste ya no es militante del PAN y le dispute la gubernatura al partido azul. Eso también es traición. El caso —el de los traidores buenistas— se ventila ya en instancias del panismo estatal y nacional, se acumulan pruebas y de un momento a otro iniciará el procedimiento para echar de albiazul a los buenistas que juegan desde adentro contra los intereses de su partido… Lo que son las excentricidades. Y el abuso. Festejan el cumple de Adriana Yépez, titular de contratos en la Secretaría de Obras Públicas Municipales, con pastelito, refresco y ¡mariachi!, como si el inmueble oficial fuera casa propia o salón de eventos, como si para eso sirvieran las instituciones, en horario de trabajo, a la vista de todos, difundido sin pudor en redes sociales. Complacido lucía en la foto el director de Infraestructura, Guillermo Ibarra Macías, el que cuando se le trepa la nata a la cabeza ordena golpear a quien lo increpa —caso Drago— y el personal de mayor rango. Y cómo no, si Adriana Yépez detenta el control de los contratos, la asignación de las obras, el peso de las licitaciones, ahí donde el negocio da para muchos, los joaquinistas, los marcelistas, los chuchistas, operado el diezmo por Esteban Ramírez, choguma de Marcelo Montiel, el que pretendió apretar al constructor que obsequió el terreno en fraccionamiento de lujo en los días de la campaña por la alcaldía. Cómo no festejar a Adriana Yépez si ella es pieza clave en el megasupercontrato de los pozos de agua, cuya inversión aún suscita escándalo y no hay cómo cuadrarla. Cómo no festejar a Adriana Yépez si ella es de Moreno, de Víctor, de Felicia, de Oliver, de Eruviel, de Ibarra, de Joaquín, de todos los grupos y corrientes así se odien y se arañen, de los constructores, la que llegó a la campaña del PRI, conoció a Jesús, su patrocinador, y ahí supo qué iba a ser, audaz para el poder.  Mariachi y pastelito, pues, en oficina pública…

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Foto: Notimina