PAN-PRD: Javier Duarte, la alianza y la cárcel

* Caso Veracruz: el PRD rojo no pudo  * Basave: la renuncia y la podredumbre  * La alianza va  * Alerta en el PRI  * Acuerdo de cuatro  * El Pato Silva y Erick, metidos con calzador  * El pepeyunismo de Edgar  * Candidato independiente en Coatza  * Otro que compra avión  * Eva Cadena por Morena en el distrito 30

Mínimo, que Javier Duarte reserve su crujía y su celda. Le esperan días en la sombra, enfrentado a la justicia por el saqueo a Veracruz, por el desgobierno con el que atropella y reprime, por la ola de sangre, acosado por Yunes azul, que promete refundirlo en la cárcel y desterrar del poder al priismo fiel.

Lunes crítico en el Partido de la Revolución Democrática. Martes fatal en el PRI. Fatal para el duartismo pues ese día despertaron los priistas con una alianza, la del PAN-PRD, que se suponía ya habían frustrado y que amaga con llevarse la elección de gobernador y el Congreso de Veracruz.

Lunes 11. Capotea el PRD su última crisis. Ante el embate de las tribus antagónicas a Nueva Izquierda, corriente controlada por los Chuchos Ortega y Zambrano, y la embestida del senador Héctor Bautista, esquirolazo de marras, retirándole facultades para suscribir alianzas, su líder nacional, Agustín Basave, se inmola en una renuncia que coloca al PRD al borde del colapso. Esa noche es crucial para el caso Veracruz.

Basave juega con el perredismo y les dice que se va, y esgrime que su proyecto de alianzas es vital para rescatar del infierno al PRD. Y los llena de reproches. Dimite el ex seguidor de Luis Donaldo Colosio y les dibuja un escenario de traición, entreguismo al PRI, prostitución política, cobrando por sabotear al partido del sol azteca y sometiéndose a los caprichos de los gobernadores del tricolor.

Son los perredistas las corrientes más enconadas entre todos los partidos políticos de México, “plagadas de animadversiones tribales”, precisa.

Áspera, la renuncia describe al PRD mercenario —“aves carroñeras”, les dice—, perredistas que gustan de la calumnia y la descalificación, sátrapas que se placen de “no contrariar al PRI-gobierno”.

Basave retrata al PRD y lo que las tribus suelen hacer: “Sabía de las heridas de guerra —planteó— que han marcado a sus corrientes, de las pugnas entre dirigentes, de la cercanía al priismo de algunos de ellos, de las corruptelas en varios de nuestros gobiernos”. Algo así como el PRD rojo de Veracruz.

Pero una cosa era lo que sabía y otra lo que terminó viviendo.

ADN, la tribu de Héctor Bautista, la que con mayor fuerza impulsó la llegada de Agustín Basave a la presidencia nacional del PRD, fue la que lo orilló a la renuncia. Le cuestionó su política de alianzas, pese a haber conseguido igual número de candidaturas que el PAN para contender en las elecciones que habrá de celebrarse este 2016.

Es renuncia pero huele a chantaje. Fue el arma de Agustín Basave para conducir a las corrientes maiceadas hacia un callejón sin salida. Y ahí las obligó a ceder.

Decía el líder del PRD que sus enemigos se reirían, que lo tildarían de ser un académico temperamental, que se excedió en su antipriismo y su aliancismo, “y los peores, los que están al servicio de este PRI-gobierno que ha elevado la corrupción a niveles históricos, me seguirán calumniando y recurrirán a todo tipo de descalificaciones”.

Luego lanzó dos frases demoledoras: “Las aves carroñeras, por desgracia, abundan en el entorno político. Eso sí, voy a dejar muy claro cuáles son las razones de mi decisión”.

Agustín Basave a medias profundizaba. Sabía quiénes y cuánto cobraron, la mecánica del sabotaje, pero se centró en el contrasentido de haberle autorizado a negociar alianzas con el PAN y simultáneamente desvirtuar el resultado de esa negociación hasta retirarle el apoyo.

El 7 de enero 15 miembros del CEN del PRD suscribieron un comunicado descalificando la política aliancista de su líder nacional. Votaron y lo hicieron público en el momento en que Agustín Basave trababa acuerdos con el PAN. Era la mala leche amarilla. El otro punto fue el caso Puebla, que el dirigente condicionó a que el gobierno estatal panista liberara a miembros del PRD detenidos en cárceles y que la alianza en Tlaxcala sea encabezada por el sol azteca. Si no les cumplen, el PRD  no le entra.

Agustín Basave fue objeto de una filtración. El 22 de diciembre dijo que si el perredismo le rechazaba las alianzas, renunciaría. El caso Veracruz estaba en el centro del conflicto.

“El audio de esa sesión —sostuvo— que en un acto de traición se filtró a los medios tenía como propósito precisamente reventar las alianzas que el priismo quiere impedir a toda costa, primordialmente la de Veracruz y secundariamente la de Hidalgo y, de paso, beneficiar al gobernador poblano”.

Hacia las 8 de la noche, el PRD se sumió en la incertidumbre. Agustín Basave entregó su renuncia al Comité Ejecutivo Nacional y convocó a debatirla y a votar sobre la viabilidad o no de alianzas en los casos Veracruz y Oaxaca. Se estableció un receso.

Cuatro horas después, a medianoche, la cúpula del PRD nacional retomó la discusión. Ya de madrugada, cerca de las 2 de la mañana del martes 12, el caso Veracruz pasó. Lo aprobó el consejo por abrumadora mayoría: 24 a uno.

¿Qué reventó al PRD rojo? ¿Qué lo hizo cambiar radicalmente de posición? ¿Qué o quién lo doblegó?

Una versión obtenida en el PRD nacional sostiene que Agustín Basave y su círculo más estrecho contaban con información clave del maiceo de gobernadores priistas a sectores estatales del PRD para oponerse a las alianzas con el PAN.

Danzan los millones hacia el perredismo oficialista. Hay evidencia de quién operó la compra de conciencias, cómo y cuánto pagaron, y qué consejeros se prestaron al plan del PRI para descarrilar la alianza.

Entre las 8 y las 12 de la noche se les corrió la película. Y ahí acabó la asonada.

Por la noche del martes 12, Agustín Basave desechó su renuncia. Logró, dijo, un buen acuerdo con el CEN del PRD; le respetaron sus facultades para negociar alianzas con el PAN, y se queda en el cargo.

Era show. Usó la renuncia como arma de presión, obligadas las tribus a replegarse para no agravar la crisis interna, el caos en que se mueve el PRD. Si Basave dimite sería el último clavo en el ataúd del sol azteca.

“Por respeto a mí mismo debo renunciar”, expresó al colosista amarillo. Y faltándose al respeto se quedó.

Veracruz es clave en la próxima elección. Quien gane controla la tercera reserva electoral del país, que será determinante en los comicios presidenciales de 2018.

Y es clave la alianza PAN-PRD para frenar el fidelismo y su versión degradada, el duartismo.

Del proyecto de alianza hablaban con desprecio Javier Duarte y su pandilla. Entre ellos, el más rasposo ha sido Alberto Silva Ramos, alias El Pato de Tuxpan, que todo el tiempo la dio por muerta.

Cuando se constituyó, vía el acuerdo de los consejos estatales del PAN y el PRD, lo menos que expresó era que se trataba de una alianza de odio y que el PRI la derrotaría en las urnas.

Al dejar Juan Bueno Torio las filas panistas, acusando que hay dedazo y que ese dedazo favorece al diputado federal Miguel Ángel Yunes Linares, la inquina de Silva Ramos no dejó de significar su discurso.

Pronosticó una desbandada que no se dio. Partió el ex senador Bueno Torio, pero sus estructuras permanecieron al interior del PAN.

Yunes Linares fraguó la alianza, se allegó el respaldo de diversas corrientes al interior del PAN y pactó un acuerdo que les garantiza a todos espacios en el gobierno de Veracruz y el Congreso estatal. Lo otro era buscar al PRD y sacar el acuerdo nacional, como fue.

Vengativo mas que justo, Yunes Linares libra su propia batalla contra Fidel Herrera y Javier Duarte, sus obsesiones seniles, sus fantasmas de cabecera. Les pinta un infierno si llega al minigobierno de Veracruz, el de los dos años, y advierte que el gordobés estará en la cárcel en diciembre de 2016, apenas deje el cargo.

Vía la alianza PAN-PRD, ofrece llevar a Javier Duarte a prisión, que pague por el saqueo a las arcas públicas, por el enriquecimiento descomunal de él y su pandilla, por el hundimiento del gobierno de Veracruz, atrapado en un endeudamiento sin freno, el derroche y el dispendio, el pacto con las mafias criminales y la impunidad que deriva de la complicidad.

Que Javier Duarte vaya reservando su crujía y su celda.

Archivo muerto

Fraude hasta en el acuerdo de los cuatro. Lo suscriben Pepe y Héctor Yunes, creídos que serían los únicos aspirantes priistas al gobierno de Veracruz —domingo 10— y minutos después ven sus nombres junto a los de Alberto Silva Ramos, alias el Pato de Tuxpan, y Erick Lagos Hernández, los hijos de la fidelidad y el duartismo. Lo divulga en Twitter Javier Duarte cuando se suponía era algo interno, un formato del PRI. Así encarta a los suyos el gobernador, metiendo la cuña, orillando a negociar espacios en el Congreso y en el próximo gabinete si es que el PRI gana la elección de junio. Obvio, se encrespa Pepe Yunes. Héctor no, pues anda en brazos del duartismo, sin brío, sometido. “Los candidatos del gobernador —le dice a XEU— son el presidente del comité directivo estatal del PRI (Alberto Silva Ramos) y el coordinador de los diputados federales (Erick Lagos). Ellos son fichas del gobernador. Como lo hemos dicho, Héctor por su lado y yo por el nuestro representamos dos expresiones distintas dentro del PRI que estamos compitiendo por tratar de ganar el respaldo y apoyo y confianza de la base de la militancia”. Agrega: “Erick Lagos siempre estuvo en la imaginaria, es una dinámica y es un ejercicio que hace el CEN del PRI”. Pepe Yunes reitera que sólo Héctor o él se registrarán como candidatos: “Vamos a ponernos de acuerdo para competir con los restantes que hay (…) Uno de los dos tendrá que registrarse; o me registro yo o se registra Héctor Yunes una vez que salga la convocatoria”. Dicho en cristiano: Javier Duarte se las volvió a hacer… Pepeyunista declarado, Edgar Hernández ve en el senador oriundo de Perote a un político fresco, de buena fama, que no negocia impunidad para el duartismo, que no paga ese precio por ser gobernador. Lo reportea a diario el autor de la columna Línea Caliente, lo consulta y lo cuestiona. No por ello niega la realidad política. Pepe Yunes despuntó y fue el líder en la carrera priista hacia la nominación, el de los mejores referentes, Videgaray y Meade, pero para ser candidato del PRI al gobierno de Veracruz debía negociar. Y prefirió no ser. Así lo reporteó Edgar Hernández. Ungido Héctor Yunes, porque el senador choleño sí pactó con el duartismo, Edgar lo dijo y lo sostuvo, pese a su pepeyunismo. No abandonó el barco. Así es el periodismo, reflejo de la realidad. Y la realidad, aunque no agrede, hay que decirla. “¡Es Héctor!” cabeceó Edgar en su Línea Caliente, aunque los pepeyunistas imaginaran que habían saltado a otra nave y los hectoryunistas crean que les anda quitando la chamba. “¡Es Héctor”!, dijo aunque ya otros lo habían afirmado, sólo que el impacto del análisis de Edgar Hernández prendió mucho más. Y es Héctor porque fue el que sí quiso negociar. Pero Edgar, premio nacional de periodismo, sigue concibiendo a Pepe Yunes como la mejor opción para el PRI… Raúl Ojeda Banda va como candidato independiente. Se postula el ex líder de la Cámara de Comercio para contender por el distrito de Coatzacoalcos urbano, apoyado en las estructuras panistas de Juan Bueno Torio. Anuncia que se registrará el 19 de enero y de ahí recabará las más de 6 mil firmas de ciudadanos que lo respaldan. Ojeda Banda fue un férreo crítico del sistema cuando lideró la Canaco, su índice señalando el mal ejercicio de gobierno, a funcionarios sin compromiso o que incurrían en actos de corrupción. Fue director de Desarrollo Económico en el ayuntamiento de Coatzacoalcos y forjó un grupo que se insertó en diversas cámaras de servicios. Actualmente es vicepresidente del Consejo Coordinador Empresarial en el estado de Veracruz… ¿Quién es ese aspirante a diputado local que recientemente adquirió un pequeño avión de segunda mano, algo desvencijado, con el cual se suma a aquellos que una vez que se trepan al ladrillo o se montan en los avioncitos de la feria ya se sienten El Señor de los Cielos? Dos pistas: no es Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— pero sí es del sur de Veracruz, y el vendedor es un polémico priista que presume de ser veracruzano pero es un veracruzano postizo… Eva Cadena será la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional a diputada local en el distrito Coatzacoalcos rural, el distrito 30. Ex panista, regidora en tiempos de Antonio Pouchoulén Cárdenas en Las Choapas, empresaria de la industria del hule, operadora del Peje López Obrador, se enfila hacia una postulación que dará mucho de qué hablar. Ya fue palomeado su nombre por el alto mando de Morena en Veracruz. Crítica de Renato Tronco Gómez, el ex cacique choapense, a Eva Cadena la hicieron víctima de un atentado cuando fungía como edil: un día su camioneta recibió el impacto de una bomba molotov y se incendió en su totalidad. El hecho quedó ahí, impune…

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Foto: El Financiero y En Resumen