Rápido se le pasó lo “emputado” a Héctor Yunes

* Con los pensionados, el show  * La foto viral con Duarte  * El senador y la carcajada del gober  * Candidato del duartismo  * ¿Lava dinero Víctor Rodríguez?  * ¿Cómo financia farmacias del taxista?  * Otra de Esteban Ramírez  * Reclama Richy nepotismo de Franco  * ¿Y cuando su hijo iba a ser regidor?

“Emputado” decía andar Héctor Yunes por la represión a pensionados y se curó la ira con sólo acudir al llamado de Javier Duarte, el “madreador” de los adultos mayores, sentir el estruendo de su risa, la grotesca carcajada, la burla en la piel, e integrarse al círculo de los que coinciden con el proyecto político que hundió a Veracruz.

“Me emputó que los madrearan”, les expresaba el senador el jueves 24 de diciembre, a los pensionados que ese día lo increpaban por su presencia a destiempo, que se lo comían con reclamos, que lo tildaban de oportunista, que se resistían a escuchar razones, que lo trataban como uno más de los que horas antes, el 23, los habían agredido, vía la policía estatal, los cuerpos antimotines, la Fuerza Civil, con toletes eléctricos, a empellones.

“Eres del grupo que nos hace daño”, escuchó el senador con el gesto adusto y la fingida indignación como estandarte de lucha electoral.

“No tenemos que hablar con gente como tú”, le expresó un ex maestro, de acuerdo con la reseña de la periodista Gabriela Rasgado, del portal e-consulta.com, mientras a otros en los videos se les veía manotear y prometer que no habría votos para el PRI en la elección de gobernador y Congreso de Veracruz.

Anadaba en Tuxtlilla en un informe, respondía Héctor Yunes. Y sostenía que no podía imaginar que a la protesta de los pensionados por falta de pago del gobierno de Javier Duarte, por sus quincenas retenidas, su aguinaldo, su retroactivo, el gobierno les respondería con una acción represiva.

“No soy adivino. En eso ando”, dijo el senador en algo que pretendió ser una desafortunada broma.

Además, “Tuxtlilla está en casa de la chingada”, agregó en otra desatinada expresión.

Le respondieron los pensionados que su protesta no comenzó el 23, cuando Héctor Yunes andaba en Tuxtlilla, sino ocho días antes, y entonces nadie lo vio por ahí.

“Tenemos ocho días de protestas, y apenas llegas”, “Vamos a darle un voto de castigo al PRI”, “Nos vemos en las urnas”, le expresaron, resume Eirinet Gómez, jefa de información de e-consulta.com, al tiempo que Héctor Yunes se justificaba. Al saber de la agresión a los pensionados, relataba el senador, emitió un comunicado y difundió un video condenando los hechos y exigiendo que Javier Duarte investigue quiénes son los responsables de la represión.

Concluyó el diálogo cuando integrantes del Sindicato Unificador Magisterial (SUMA), identificado con el secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, el brazo ejecutor de la represión a pensionados, el 23 de diciembre, comenzó a gritar consignas contra Héctor Yunes.

“No le hagan plática, no tiene dignidad”, “Fuera Yunes, fuera Yunes”, le expresaban los de SUMA, relata Eirinet Gómez.

“Me emputó que los madrearan”, fue su frase cumbre y se retiró.

Cinco días después, el “emputamiento” se disipó. Entonces acudió a Casa Veracruz, a la residencia oficial de quien ordenó “madrear” a los pensionados: el gobernador Javier Duarte.

Ahí era otro. Sí, con el gesto helado, cara de pocos amigos, sin sonrisa que se le dibujara en el rostro, sin ánimo más que de cumplir. Pero ahí estaba, a merced de Javier Duarte, en el juego de los torpes y los vivales, la hipocresía y el cinismo como plato mayor.

Acudía el martes 29 al llamado del madreador de pensionados, capo de la mafia que ha dilapidado los recursos de Veracruz, que desaparece el dinero y acrecienta la deuda, que empobrece a los veracruzanos mientras los capos menores y los sicarios políticos de su clan se enriquecen de forma insultante.

Diestro en el robo, Javier Duarte se agandalla cuanta elección hay en Veracruz. Aplica la máxima fidelista: en política lo que cuesta dinero es poco.

Pues allá fue el senador oriundo de Soledad de Doblado. Acudió al llamado de su jefe político, dejando atrás el “me emputó que los madrearan”, como dijo a los pensionados luego de la represión policíaca del 23 de diciembre, y exhibió su doblez con el gobernador.

Sabida su asistencia al clan del duartismo, alardeaba Héctor Yunes Landa sin reparo alguno. En el PRI, sostuvo, hay unidad cuando existen opiniones diferentes y discrepancias. ¿También cuando madrean pensionados?

“A pesar de los cuestionamientos que he realizado y seguiré haciendo cuando lo estime prudente, en lo fundamental hay unidad, vamos juntos, no como los partidos de enfrente”, dijo como si partido no les provocara ira y rencor a los veracruzanos.

Ya en la comida, se vio ante por lo menos tres adversarios a la candidatura del PRI al minigobierno de dos años en Veracruz.

Ahí estaba Alberto Silva Ramos, alias El Pato de Tuxpan, diputado federal, ex vocero del gobernador, rasurador de chayotes a los textoservidores del duartismo, líder estatal priista, de quien dijo el senador que no había necesidad de que fuera designado en el cargo. Luego habría de expresar que para la candidatura sólo había dos sopas: él y el también senador José Francisco Yunes Zorrilla. Y ahora no llegan ni a media sopa.

Otro de ellos era Erick Lagos Hernández, diputado federal, ex secretario de Gobierno, ex líder del PRI estatal, hechura de Fidel Herrera Beltrán, siniestro e intrigante, quien con su propia prensa solía golpear a miembros del fidelismo cuando el sexenio trágico comenzaba.

Uno más, Adolfo Mota, el cachondo del fiscal, diputado federal, ex líder estatal del PRI, ex secretario de Educación, involucrado en investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación por desvío de recursos federales.

Otro, Jorge Carvallo Delfín, diputado federal, ex líder del Congreso en Veracruz, engañador de alcaldes a quienes solía tramitarles cargos y candidaturas, previo pago millonario, que nunca llegaban. ¿O no Marcos Theurel?

Todos fidelistas, representan el proyecto que inició el derrumbe de Veracruz, cuando el saqueo se convirtió en norma a seguir, abiertas las arcas para disponer de ellas, para simular inversiones y obras públicas que jamás se ejecutaron, que se disfrazaron con fideicomisos de manejo irregular.

Con ellos estaba un alemanista, Tomás Ruiz González, secretario de Infraestructura y Obras Públicas, primer secretario de Finanzas y Planeación del duartismo, a quien se le liga con el empresario Carlos Slim y quien habría sido la llave para que el magnate de las comunicaciones se apoderara del túnel sumergido de Coatzacoalcos, vía el rescate del proyecto mediante la inversión de mil millones de pesos para su conclusión a cambio de que a su empresa, FCC, se le ampliara el plazo de concesión hasta por 45 años.

Y por último, Flavino Ríos Alvarado, detractor de Javier Duarte al inicio del sexenio actual, resentido por no probar las mieles del poder, difundiendo que la deuda fidelista no era de 3 mil 500 millones de pesos como pregonaba Fidel Herrera Beltrán, sino de 34 mil millones, como decía el Plan Veracruzano de Desarrollo del propio gobernador.

Sonreía a placer Javier Duarte. Soltaba carcajadas grotescas frente al rostro petrificado de Héctor Yunes que acudió a la comida de año nuevo para “desemputarse” de cómo “madrearon” los pensionados el 23 de diciembre. Y lo logró.

Difundían los textoservidores, el área de prensa del gobernador, su prensa afín, las fotografías del encuentro. Y soltaba Javier Duarte en un tuit:

“Tengo el gusto de convivir con quienes comparto una misma visión de futuro por el desarrollo de un mejor Veracruz”. Obviamente, incluido Héctor Yunes.

Lo vulgar no lo pierde Javier Duarte. Sale en la foto como si quisiera devorar al senador aspirándolo. Es la carcajada de saber que lo tiene en su bolsillo, la burla sin freno, la risa del que siente que la impunidad está amarrada.

Corre la fotografía por la redes sociales. Pero de inmediato se fabrican los memes. Y entonces se inventan los diálogos, las expresiones del gobernador, lo de la caña de pescar que le regaló a Héctor Yunes, ávido de atrapar peces gordos, pero que comenzara por los Yunes azules, los parientes de Boca del Río, los que residen en Alvarado.

En otro meme Javier Duarte le dice que aguante, que en breve sirven el champán.

En uno más, la carcajada a todo lo que da y la frase imaginaria: “¿Que vas a ser gobernador? Jajaja”.

Nada tan viral como esa fotografía, Héctor Yunes en papel del patiño del cómico que despacha como gobernador.

Servía la comida en Casa Veracruz para dejar constancia que aquel había sido un encuentro partidista, con fines sucesorios y electorales, obvia la transgresión a la ley, un auténtico peculado.

De ahí salió el líder del PRI, Silva Ramos, a hablar de que uno de los presentes sería el próximo gobernador de Veracruz y que Pepe Yunes no acudió porque ya se descartó para esa contienda. O sea, Casa Veracruz y el dinero del gobierno estatal usado para un evento priista.

Pepe Yunes lo desmintió de inmediato. Dijo que él no se ha descartado, que sigue en la contienda, que quiere gobernar Veracruz, pero no lo hará condicionado. De todos, Pepe Yunes es el único que no le garantiza impunidad a Javier Duarte ni a su pandilla.

Y ahí, Héctor Yunes, el que decía que lo había “emputado” la madriza que le dieron a los pensionados, con un objetivo: mostrar que los priistas caminan juntos, que se ponen de acuerdo, que pactan, que son lo mismo.

Y es que el senador, a fin de cuentas, volvió al duartismo.

Ya no tan “emputado”.

Archivo muerto

¿Lava dinero Víctor Rodríguez? ¿O lo lava el Movimiento Territorial del PRI? Instala farmacias del taxista en las principales ciudades de Veracruz, no para ayudar al gremio de los trabajadores del volante sino para vender imagen, ocultar su estampa de prefecto de la chamba sucia y el baño de lodo contra los adversarios del marcelismo, o para maquillar el vilipendiado rostro del PRI que de la mano de Javier Duarte llevaron a la quiebra al gobierno estatal, hundieron a Veracruz en un océano de sangre y agravaron el conflicto social, reprimiendo a los que protestan, matando a los que disienten, asediando a los que se indignan. ¿De dónde sale el dinero para financiar los medicamentos en las farmacias del taxista? Si es de Sedesol, es delito porque los recursos de los programas sociales no pueden tener fines políticos. Es lo que dice la ley. Hay líderes de taxistas que ya lo cuestionan, como Eusebia Cortés, quien públicamente lo viene externando. ¿De dónde proviene el dinero para sostener las farmacias del taxista? De acuerdo con la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) las farmacias son codiciadas por el narco para blanquear sus recursos por el manejo fácil de efectivo. ¿Cuál es la fórmula usada por el líder del Movimiento Territorial del PRI? Porque si es dinero que proviene de las arcas públicas, malo, y si es lavado, peor. Y todo porque Víctor Rodríguez quiere lavar su maltrecha imagen… Promesas vanas las de Esteban Ramírez. Ofrece acciones el director de Atención Ciudadana de la Secretaría de Obras Públicas, sabedor que su palabra es demagogia pura y que a los colonos de Coatzacoalcos se les pueden mentir pero difícilmente se les va a engañar. Ocurre que en la colonia Benito Juárez Norte, el zampeado —concreto hidráulico y mampostería de piedra— realizado por el ayuntamiento resultó deficiente, se contabilizaron áreas que ya estaban construidas, afectaron bardas y muros que amenazan con desplomarse, dejaron postes a medio caer. Cuestionado por la pésima calidad de la obra, a Esteban Ramírez se le hizo fácil ofrecer que habrían trabajos adicionales o la reparación de las afectaciones, a sabiendas que, como siempre, era otro de sus habituales embustes. Deja bombas de tiempo en cuanto lugar se para, en Villas de San Martín, en Olmeca, en la Prolongación de Zaragoza. Es un producto balín del marcelismo, propuesto por el delegado de la Sedesol federal en Veracruz, Marcelo Montiel Montiel, pero para funcionar, no para reventar al PRI. ¿O sí?… Por imprudente, Guille Alvarado González socava la alianza PAN-PRD. Sube un tuit, dice que ha decidido contender por una d¡putación plurinominal y le arma un mega broncón a su esposo, el líder estatal del PRD, Rogelio Franco Castán. Nepotismo a la vista, gritan los del PRD rojo, contratados de nuevo para sabotear el proyecto aliancista y evitar que el PRI valga queso en la elección de 2016. Nepotismo grita, entre otros, Ricardo López Carrera, ex regidor por Coatzacoalcos, el último edil del sol azteca en el puerto del sur. Pero nepotismo no gritó cuando en 2013 insertó a su hijo, Ricardo López Cabañas, como candidato a regidor primero en la planilla del PRD, intentando asegurar que con cualquier votación lograra ingresar al cabildo. Infame la votación obtenida por el PRD, el sol azteca no tuvo regidor por primera vez desde 1997 cuando se agenciara la alcaldía de Coatzacoalcos. Entonces no gritó nepotismo Ricardo López Carrera. Y así los Romero Aquino, los Condado, las Rasgado, que han usado al PRD como franquicia familiar. Lo de la esposa de Rogelio Franco, mal. Pero lo de López Carrera, también…

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