Hay fiesta en Morena; “Alito” les quitó de encima a Claudia Balderas

La senadora más escandalosa, violenta y abusiva brinca al PRI; un voto es un voto así esté cargado de vergüenza

Se fue Claudia Balderas y en Morena están de plácemes. “Alito” se llevó la manzana más podrida del cajón.

Salió a pepenar senadoras el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, y halló a la explosiva Claudia Balderas Espinoza, ex novia del célebre Gato Violador —Mario Espinoza Zetina—, detenido por haber llevado al motel a una menor de edad, protagonista de una trifulca con policías de la CDMX que le sembraron droga, aprehendido y acusado por secuestro en Villa Allende, Coatzacoalcos, del que se libró en un abrir y cerrar de ojos.

Claudia no requiere del Gato ni de nadie más para hacer de las suyas. Y mira que es violenta la doncella. Si no, habría que recordar el arrastrón que le acomodó a su prima Amor en pleno Senado, reclamo y patada incluidos, grabados en video para que las redes la despedazaran, y de negarse a pagar la renta de la casa en que vivía en la Ciudad de México hasta la arrendadora la balconeó y tuvo que llevarse sus tiliches a otra parte.

Pero de estas próceres de la patria hay más tela de dónde cortar. 

Quién no recuerda el día en que se trenzó a reclamos y maledicencias en Villa Allende, que no es su lugar de origen pero sí su residencia, con el malviviente Javier Prot, un poroto difamador, defensor de sus amigos secuestradores, indeseable hasta en su familia, cuando en 2018 se dirimía la elección de agente municipal de la principal congregación de Coatzacoalcos.

O las gráficas en que sonríe complacida junto al entonces poderoso secretario de Gobierno de Veracruz, Eric Cisneros Burgos, alias Bola 8 —o Bola Inmunda—, artífice de la oleada de terror que ha marcado y sellado  al gobierno de la pandilla que jefatura Rocío Nahle García, la zacatecana que intenta asaltar el poder incumpliendo con el requisito constitucional de ser nativa de la entidad o hija de padre o madre veracruzanos.

Y así la fructífera carrera de Claudia Balderas.

De rebote llegó al Senado. Bueno, de rebote y no. La “amadrinó” su ex lideresa, Rocío Nahle García, a la que le debe la coordinación de Jóvenes de Morena en Coatzacoalcos. Claudia Balderas se metió a tómbola y, oh, sorpresa, salió agraciada en la lista nacional del partido guinda, en 2018.

Transcurrida la elección federal, hubo un corrimiento de la lista de senadores electos de Morena. Algunos que la antecedían se fueron a ocupar cargos en el desastroso gobierno de López Obrador. Y la entonces señorita Claudia Balderas avanzó y alcanzó escaño. Y a partir de ahí, a abusar del poder y a pasar vergüenzas.

Indeseable en Morena, vivió horas extras en la fracción parlamentaria pejista. Su salida era cuestión de tiempo. Y el tiempo se cumplió.

“Alito” Moreno, al que le urge sumar lo que sea desde que Osorio Chong, Adriana Ruiz Massieu Salinas, Nuvia Mayorga, Eruviel Ávila y Jorge Carlos Ramírez Marín emigraron y el PRI pasó a ser cuarta fuerza política, pepena lo primero que se le atraviesa.

Su nueva adquisición es, por delante de todo y de todos, una fuente de escándalo. Y como “Alito” es iguala la reclutó. Un voto es un voto y el de Claudia Balderas cuenta.

Timadora profesional, la oriunda de Minatitlán —no de Coatzacoalcos— pasó de la cuadra de Rocío Nahle a los brazos de Ricardo Monreal y cuando ya en Morena nadie la quiere cerca, por violenta, por abusiva, por altanera, por mala paga, da un salto con alto grado de dificultad y se deja caer en la bancada del PRI, que es otro bodrio, el bodrio tricolor.

Si se trata de cachar desprestigio, Claudia Balderas cumple el requisito. Seguro le pagarán con una diputación.

Y a seguir el escándalo.

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