Rogelio Franco Castán

Quince amparos y el último también lo ganó. Máximo en cinco días, Rogelio Franco puede quedar libre.

En 29 meses, casi dos años y medio, Rogelio Franco Castán ha tenido el afecto de sus amigos, el respaldo de sus compañeros de lucha, pero por encima de todo y de todos, el amor de sus hijas

Son 15 amparos, 10 delitos, seis procesos penales, 29 meses en la prisión de Amatlán de los Reyes, Rogelio Franco Castán convertido en el rehén político del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

El último amparo tumba la única causa que enfrenta, la de retención de menores, una marrullería de la que se valió su ex esposa Guillermina Alvarado y que sirvió a Cuitláhuac para retener a la mala a quien fuera secretario de Gobierno en yunismo.

En 29 meses, casi dos años y medio, Rogelio Franco Castán ha tenido el afecto de sus amigos, el respaldo de sus compañeros de lucha, el desinterés de quienes fingieron apoyarlo, el abandono del yunismo azul que no lo volvió a mencionar, pero por encima de todo y de todos, el amor de sus hijas.

Inquebrantables, de una pieza, ahí estuvieron para hablar por él, por su libertad, por su lucha desde prisión, por la injusticia y hasta por la infamia de la ex esposa y la inquina del gobernador y sus secuaces.

La justicia federal le concede el amparo y orilla al juez de control a revisar la medida que lo mantiene en prisión.

Franco, ex líder estatal del Partido de la Revolución Democrática, ex diputado federal y local, fue el hilo más delgado en la pugna entre Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitláhuac García.

Y como el gobernador no se atrevió a tocar al panista —o hubo pacto de no agresión— el que paró en prisión fue Franco Castán. Así hasta que la justicia federal le concedió el amparo número 15 para lograr su libertad.

En 16 meses más el que va a enfrentar a la justicia será Cuitláhuac García y todo Veracruz lo celebrará.

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