Claudia Sheinbaum llegó desinflada y desinflada se fue

Desinflada por dentro, desinflada por fuera, Claudia Sheinbaum se fue de Coatzacoalcos peor que como llegó, viendo a un puñado de acarreados, más escenario que fans, sabiendo que en el feudo de Rocío Nahle nadie sabe operar.

Vio una mancha de morenistas sin advertir —quizá sí— que una buena parte fueron parte del PRI, del ejército tricolor, el que por una gorra y una playera, por una migaja, mantenían en el poder a los ladrones de elecciones, al duartismo, al fidelismo, al alemanismo y a otros más.

Llegaron desde colonias y ejidos, desde otros municipios del sur de Veracruz donde la arbitraria Rocío Nahle García impuso alcaldes y alcaldesas de medio pelo, comadres y cuates de bajo coeficiente intelectual, algunos con la uña afilada, o se les dio chamba a las ratas de Javier Duarte, como el asesor estrella de la tesorera municipal de Coatzacoalcos, Grace del Carmen Mendoza Chesty.

Mucho ruido y pocas nueces en un mitin-conferencia, el sábado 15, a mediodía, con el sol a plomo, que debió ser la exhibición del músculo electoral de la secretaria Nahle, la movilización de sus huestes, la interpretación del “amor con amor se paga”. O no hubo respuesta porque el efecto López Obrador comienza a extinguirse.

En el mitin de los ausentes, la doctora Sheinbaum pudo constatar, ahora sí, por qué preocupa el sur de Veracruz, por qué instan a Rocío Nahle a demostrar que tiene con qué acarrear votos, o por qué Coatzacoalcos y la región ya son foco rojo en el tablero de Morena.

Nahle, que no da una en la Secretaría de Energía, tampoco da otra en el juego de las estructuras morenistas. Esta vez los priistas la dejaron sola. No movieron masas. Y su mitin no pegó.

No acudieron los 9 mil solovinos que presume Cuitláhuac García, el desgobernador cuya única virtud es bailar como endemoniado en los congales de Xalapa y ahora intramuros en Casa Veracruz.

No fueron 9 mil asistentes porque es imposible meter esa cantidad en un área de mil metros cuadrados, el espacio que ocuparon los morenistas, de acuerdo con las fotografías aéreas que el propio gobierno de Veracruz distribuyó. Ahí sólo cabría 4 mil personas, y a muchos de ellos se les asignaron sillas.

Años antes, a unos metros, sobre el parque Independencia, Andrés Manuel solía convocar a miles y miles le respondían, y lo secundaban en sus arengas por la defensa del petróleo, en la lucha por la petroquímica, en la denuncia contra la mafia del poder.

Metros más allá se paró Manuel Clouthier y arremetió contra el poder priista, el régimen autoritario, el gobierno de un solo partido que concentra la riqueza y saquea al país. Y miles y miles atiborraron la avenida Zaragoza, entre el parque y la Iglesia de San José, hoy convertida en catedral, y le dieron los votos que nunca había obtenido el PAN.

Cuauhtémoc Cárdenas fue el imán político que la izquierda mexicana requería. Volvió a los tiempos del Movimiento de Liberación Nacional, a los mítines con las bases, al discurso por la defensa de la patria. Y Coatzacoalcos se fue convirtiendo en el bastión del Partido de la Revolución Democrática, el región cuauthemista, en la reserva electoral del PRD. Sus mítines fueron históricos.

Así hasta que Rocío Nahle coordinó la campaña de Felipe de Jesús González Díaz y la diputación federal se perdió. Desde que Amado Cruz Malpica fuera diputado en 1994, nunca el PRD había sucumbido ante el PRI. Nahle, en 2003, inauguró el camino de la derrota.

El mitin de los ausentes fue formalmente, una conferencia magistral. Claudia Sheinbaum Pardo, en su campaña anticipada, dictando recetas de cómo realizar un buen gobierno.

El pretexto para dejar sus obligaciones como jefa de gobierna y recorrer el país, es la incongruencia total. Dicta consejos la gobernante que ha hecho de la Ciudad de México el ejemplo de cómo no se debe gobernar.

El discurso de Sheinbaum es como ella, patético. Es un robot sin inteligencia artificial. Repite una a una las frases de López Obrador, su patrón. Que si la patria. Que si no robamos. Que si no mentimos. Que si no traicionamos. Que si no somos corruptos. Que si gobernamos con principios.

Y resulta que roban, mienten, traicionan, engañan, son corruptísimos, cómplices, sumisos, abyectos, máxime cuando les caen en las raterías a los hijos, a los hermanos de Andrés Manuel, al secretario particular, o a los generales espiando a periodistas, activistas sociales, o a Cresencio Sandoval paseando como jefe y hasta llevándose a la consuegra, o el Peje jodiéndose el presupuesto para medicamentos que debían suministrársele a niños con cáncer.

Claudia Sheinbaum recuerda que hace 15 fue llevada a Coatzacoalcos por Rocío Nahle, la zacatecana. Hablaron y gritaron que Pemex no se toca, que Fertimex no se toca, que la riqueza nacional no se toca. Y recuperaron a Fertimex para vuelva a producir.

No mide el alcance de lo que dice. En 15 años no se había vuelto a parar por Coatzacoalcos. Qué empatía puede generar.

Claudia Sheinbaum no emociona ni a los de casa. El fondo de sus ideas están desinfladas y la forma está desinflada. No tiene argumento ni habilidad para hablar. No hay propuesta y escucharla es un tormento.

Llegó a Coatzacoalcos a expresar que México está preparado para ser gobernado por una mujer, y Veracruz también.

Y Nahle, que sufre de vacíos intelectuales, igual: “En Veracruz respetamos y queremos a los caballeros y a los hombres. Pero también en Veracruz es tiempo de las mujeres”. Sí, pero que sea nativa de Veracruz.

Sheinbaum incurre en acto anticipado de campaña pues viene expresando su intención de contender por la Presidencia de México, realiza giras por todo el país, vuelve a insistir en que quiere ser presidenta y acude a mítines donde ondean las banderas de Morena, los distintivos, las gorras y playeras con el emblema del partido de López Obrador.

Cara dura, Claudia Sheinbaum carga la muerte de 27 personas en la Línea 12 del Metro, y su negligencia en el desplome del Colegio Rébsamen por no haber clausurado cuando llegó a delegada en Tlalpan, y la cruenta guerra de los cárteles en el corazón del impero azteca.

Carga la vergüenza de haber sido tomateada cuando arrancaba su gestión, recibiendo una andanada verdulera en Coyoacán, producto de sus rencillas con otras tribus de Morena. De no ser porque la cobijaron con lonas publicitarias hasta llegar al vehículo en que emprendió la huida, habría terminado hecha una sopa… sabor tomate.

El mitin de Nahle fue un fracaso. Ni el alcalde Amado Cruz Malpica, ni los morenistas de su cuadra —Enrique Villegas, Eusebia Cortés, Tania Cruz, Ángel Echevarría, Sandra Collins, Patricia Hong— tienen capacidad para movilizar. Y los priistas, con los que Rocío Nahle tiene acuerdos, la dejaron sola, así anduviera el ex alcalde Joaquín Caballero y su brazo derecho, Oliver Damas, tomando selfies dejando constancia que el PRIMOR está vigente.

Claudia Sheinbaum se fue sabiendo que en el feudo de Rocío Nahle nadie sabe operar.

Archivo muerto

Marlon, como el muerto que cree que aún vive. Su período estatutario vence el 14 de mayo. Deja la presidencia del PRI en Veracruz pero pretende imponer a Fernando Kuri Kuri, un emergente que tape los boquetes financieros, o que contenga a las corrientes que van por los culpables del robo de los dineros, los “aviadores” de Marlon Ramírez Marín y los 40 ladrones, aquellos que dispusieron de los recursos y sólo se le pagaba a los incondicionales. A la fecha, los trabajadores del Comité Directivo Estatal de PRI sufren el retraso en el pago de sus quincenas. Les adeudan tres, llega el día de pago, les liquidan una y les siguen debiendo tres. El PRI de Marlon es el reflejo de lo que fue el gobierno de Veracruz en manos de Javier Duarte. Marlon fue subsecretario de Gobierno y nunca condenó el atraco descomunal del gordobés. Se va y las corrientes apuntan a un nuevo liderazgo. El más nombrado es Cirilo Vázquez Parissi, dos veces alcalde de Cosoleacaque y ex diputado federal. Pero Marlon Ramírez maniobra para imponer a Fernando Kuri, otro de los que se fueron de bruces con los dineros del partido y hasta insertó en la nómina al encargado de uno de sus ranchos. Kuri es duartista y en un tiempo estuvo encargado de la delegación del ISSSTE en Veracruz, con la venia del desgobernador Cuitláhuac García Jiménez. O sea, si llega Kuri se consuma el PRIMOR… De nada sirvió tanto incienso si al final Ramón Álvarez Fontán fue destituido. Su cese fue fulminante. Deja el Centro SCT Veracruz —Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes— entre acusaciones de corrupción, desvío de recursos, asignación de obras a un pull de compañías constructoras, favoreciendo a los recomendados de secta cuatrera, tráfico de influencias, influyentismo y contratación de ex funcionarios allegados al ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, actualmente preso. Le imputan usar la delegación de Comunicaciones y Transportes para hacer el cochinito para las campañas a las diputaciones federal y local, en 2023, y alcaldía de Veracruz, en 2025. Álvarez Fontán favoreció a personal identificado con el ex secretario de Gobierno y de Infraestructura y Obras Públicas, Gerardo Buganza Salmerón, así como a la ex secretaria particular de Buganza, Mónica Gasperín. Fue protector de Rogelio Hernández Madrid, que viene de los cuadros duartistas y yunistas, poder tras el trono en la SIOP. En su paso por el Centro SCT, Álvarez Fontán supo pagar con creces los elogios desmedidos de su prensa a modo, chaira y chayotera. Mucho incienso para nada. Bastó con que le imputaran que el desvío de recursos lo favorecería a Álvarez Fontán, a la diputada federal, Rosa María Hernández Espejo, y al ex diputado fidelista, José Ruiz, alias Pepín, para que le aplicaran la voladora. En el caso de Rosa María Hernández Espejo, ni falta le hace. Va que vuela para la candidatura a la alcaldía de Veracruz con un discurso contundente contra el yunismo y su capacidad para hacer click con la sociedad. Es periodista y sabe qué terrenos pisar… En modo chairo, Gersain Hidalgo alcanzó el éxtasis con una selfie con Claudia Sheinbaum. Trepado en una valla, captó su sonrisa y la de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México como si fuera un matraquero de cuarta. Corifeo del PRI, de Mili Chagra, encargado de ir a Xalapa por los regalos de Fidel. Se metió al Partido Nueva Alianza en Coatzacoalcos y tácitamente se lo robó. Así llegó a ser regidor por primera vez. Cuando ya no le cuajó, brincó al PRI, militando en el serpentario del líder obrero (?), Carlos Vasconcelos Guevara, siendo candidato a regidor primero. Y tras la derrota en la elección de 2021, los votos le dieron para alcanzar su segunda regiduría. A partir de ahí es el más servil de los ediles, tendido a los pies del alcalde Amado Cruz Malpica, abyecto y sin dignidad. De aquel líder del Sindicato de Empleados al Servicio del Municipio de Coatzacoalcos —antes SUEM— que enfrentó al alcalde morenista, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, nada quedó. Y hoy está peor. Apenas tuvo cerca a la desangelada Claudia Sheinbaum, tácitamente la apergolló. Y se chutó una selfie para dejar constancia de los lodos en los que gusta retozar. Ya se puede morir tranquilo… Así que Rafael Abreu trae de escolta a uno de los guardias que tuvo a su servicio Tony Macías; su nombre es Félix. Tan cercano era al ex suegro de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, que tenía el pulso de lo crucial, las idas y venidas de Jesús Antonio Macías Yazegey, los encuentros públicos y lo que se acordaba en corto, información clave del negocio y la inversión. Pero un día, desde las áreas de seguridad llegó el pitazo y le pusieron sombra. Y poco después, salió del círculo rojo del suegro incómodo. Pasó el tiempo y Rafael Abreu, amigo de los juniors de Miguel Ángel Yunes Linares y patiño de éste en la precampaña por la gubernatura en 2016, lo adoptó. Abreu pasó por la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos y tras su cese, en 2017, halló la fortuna y la exhibió en redes sociales. Gorat, empresa de seguridad privada, acapara contratos; uno con Braskem, la firma brasileña que succionó a Pemex con la venia del panista Felipe Calderón Hinojosa. Abreu invirtió en negocios de buceo deportivo, en la Riviera Maya, y hasta un yate dejó abandonado; un restaurant y una empresa de diseño y periodismo, asentados en San Pedro Garza, Nuevo León. Y Félix a su lado. Al yunismo azul le da lo mismo fornicar con el morenismo que con el duartismo, a los que decía combatir…

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Foto: La Silla Rota