Javier Duarte: otro apretón

¿Qué sabía Pepe Yunes? Habló y denunció. Diagnosticó el desastre financiero, la bancarrota de Veracruz, el colapso, el endeudamiento sin mesura, el desvío de recursos, la complicidad y la necesidad de que “se castigue realmente al primer funcionario por corrupción”. Y días después, Javier Duarte reventó.

Algo sabía el senador pues su lectura era el preámbulo del escándalo que no suelta al gobernador, a la vista el uso de los dineros públicos federales en tareas, obras y acciones para los que no fueron etiquetados, y la simulación perversa, reintegrando los millones y volviéndolos a tomar, al margen de la ley.

La encuesta de Héctor Yunes y la de Peña Nieto

Torvo y testarudo, tratándose del gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa no admite réplica. El candidato es él. Lo dicen sus números, el sentir de los priístas. Valen sus encuestas. Las otras no. Ni siquiera la del presidente Peña Nieto.
En esa dinámica anda el senador veracruzano, acelerado y transgrediendo la ley, en una campaña adelantada, usando el cargo para el pavoneo desenfrenado, tirando aceite y pregonando que representa el proyecto que le conviene a Veracruz.

Pepe Yunes: signos de ruptura en el PRI

Arrumbado en un rincón, tuvo que esperar a 2012 para ser senador, frustrado su sueño de gobernar Veracruz, en un impasse amargo, viendo a la distancia, como testigo callado, sometido, cómo Javier Duarte iba por lo que ya se esperaba de él: arrasar con el erario, incrementar la deuda pública; ser avasallado por el crimen organizado, las narcofosas, el secuestro; el rezago social, cómo su pandilla se enriquecía a la vista de todos, sin pudor, con descaro, mientras los pobres aumentaban su pobreza, olvidados y ninguneados, sirviendo sólo cuando el PRI exige de ellos su voto.

Pepe Yunes: esclavos en campaña

En el nombre de Pepe Yunes se tejen infamias y se infligen agravios. Las de los petroleros son las peores. Las urden sus líderes y las sufren los agremiados, obligados a aplaudir, conminados a asistir a eventos de campaña, sobre ellos la amenaza de la pérdida del empleo. Se les trata como esclavos.
Ocurrió este jueves 9. Llegaba el senador veracruzano. Ofrecía su respaldo al candidato del PRI a diputado federal por el distrito de Minatitlán, José Luiz Sáenz Soto, un priísta de medio pelo, ninguneado y denostado, malquerido en el gremio sindical por no ser uno de ellos, urgido de un milagro para ganar, pues su escaso capital político lo perdió en su maltrecho paso por la alcaldía.

Pepe Yunes se sacude a Héctor Yunes

Héctor Yunes quisiera que Pepe Yunes no hablara, no pensara y no actuara. Lo quiere dócil y manejable. Lo ve a su lado, pero qué mejor, sometido. Quiere pastorearlo. Que endurezca el discurso y luego lo suavice. Que enfrente al gobernador Javier Duarte, lo desaire y luego se reconcilie.
Así venía sucediendo hasta que José Francisco Yunes Zorrilla, senador por Veracruz, oriundo de Perote, cortó las ataduras y mandó al diablo la tutela de su perverso tío, sus truculencias y maquinaciones, la trampa y el engaño.

Pepe Yunes, el engañatontos

Pepe Yunes tiene un discurso para cada ocasión. Un día, el del catastrofismo; otro, el de la concordia; uno más, el de la esperanza, y otro más, el de la ruptura. Así habla el senador, sin definirse, o simulando que se define, engañando a quien lo quiera escuchar.
Decía en diciembre de 2014 que una gubernatura de dos años, propuesta entonces por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, sería perjudicial para Veracruz, que alejaba la inversión, que enviaba una mala señal al capital privado, que provocaría estancamiento y que afectaría el desarrollo de la entidad.

Héctor y Pepe: el show de los Yunes

Héctor y Pepe no son demócratas. Son beneficiarios del dedazo, centinelas del sistema priísta que les ha dado todo: diputaciones, una alcaldía, liderazgo partidista, dos senadurías, nombre y fortuna. Y al sentir que se les va la gubernatura de Veracruz, replican y patalean. Es el show de los Yunes.
Héctor es el que batea; Pepe el que cacha. Héctor acusa; Pepe apenas habla. Héctor diserta, argumenta, denuncia; Pepe ni se inmuta. Es el show de los Yunes.